Este texto fue publicado originalmente en portugués el 15 de septiembre de 2025.
De vez en cuando me pongo más reflexivo y salgo a buscar respuestas completamente despreparado. Algo como aquella carta de Emily Dickinson (sin parentesco con Bruce Dickinson, que estuvo recientemente en Brasil): “Estoy fuera con linternas, buscándome a mí misma.” Espero que ella se haya encontrado, porque yo ni con luces altas.
Hace poco murió el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica y volvimos a compartir un poco de su sabiduría. Los sitios de noticias publicaron notas con sus frases más impactantes. Esta es mi favorita: “La vida no es solo trabajar. Hay que dejar un buen capítulo para las locuras que cada uno tiene.”
Esa semana lo homenajearon incluso en los muros de Montevideo. Pero después de un tiempo la vida pasa por encima de todo eso. “Ya basta, ¿no? A trabajar.” La vida es ese jefe que te interrumpe justo cuando hablas del gol de tu equipo el lunes. No hay tiempo que perder: time is money y toda esa tontería.
Hoy, buscando inspiración, me encontré con una vieja entrevista al paleoantropólogo español Juan Luis Arsuaga. Intenta usar la ciencia para explicar la vida y en cierto momento dice algo parecido a Mujica: “La vida no puede ser trabajar toda la semana e ir al supermercado el sábado. No puede ser así. Esa vida no es humana. Debe haber algo más, pero aquí, en esta vida.”
Mucho antes de esa entrevista, el filósofo Cosmo Kramer ya había respondido: “Es solo esto, no hay nada más.”
Canciones para escuchar después de morir
“P do pecado” sigue en primer lugar en el Top 50 Brasil de Spotify, así que hoy escuché la número dos: “Tubarões”, de Diego y Victor Hugo.
Otra grabación en vivo — la fascinación del brasileño por ese formato sigue siendo un misterio. El mercado sertanejo tiene una capacidad impresionante para sacar nuevas duplas, pero, igual que con los influencers, siento que hay un cosmos enorme del que estoy totalmente fuera, porque nunca había oído hablar de estos señores.
Creo que muchas canciones sertanejas actuales suenan muy parecidas entre sí, y esta entra en esa categoría. La letra va por esa delgada línea cercana al despecho. Aquí, el protagonista parece haber sido dejado y está furioso con un intento de reconciliación de su ex. Toda la canción es un desfile de analogías sin mucho sentido ni conexión entre sí. El punto máximo de esta tontería es el verso que le da nombre al tema:
“Quem me deixou no mar
Não tem direito de me perguntar
O que rolou comigo e os tubarões”
“Quien me dejó en el mar
No tiene derecho a preguntarme
Qué pasó entre yo y los tiburones.”
La venganza de Jack contra Rose, amigos.
0,25 estrellas.



